CINE, ARTE, NUEVOS MEDIOS

viernes, 10 de julio de 2009

La secta de los hartistas

Durante los dos o tres días en que comenté el blog hartista de Avelina Lésper, personas cercanas me dijeron que me veía muy feliz y sonriente al hablar del debate. “Te gusta pelear”, me dijeron.

La verdad es que no me gusta pelear sino todo lo contrario (me apena mucho cuando un debate se convierte en una serie de improperios, como ocurre en muchos blogs literarios), pero me divertía debatir, aunque fuese virtualmente, con personas tan apasionadas dado que, a fin de cuentas, aunque no compartíamos la misma visión, por lo menos compartíamos el interés por el arte y, a decir verdad, el debate siempre es enriquecedor (para ordenar nuestras propias ideas y, con un poco de suerte, para aprender de nuestro interlocutor).

La sonrisa desapareció después de un par de días cuando mi computadora murió y por ende ya no pude dedicarle tiempo a las cosas que me importan: traducir textos, ocuparme de la editorial, trabajar en un video que me toma horas cuadro por cuadro y que terminaré dentro de meses.

Sin embargo, descubrir a los hartistas me ha dado en qué pensar. Primero está la fascinación ante esa secta internacional (que parece de ficción), dedicada a la defensa radical de una idea de lo bello.

La indignación que proyectan los hartistas por Internet se explica de la siguiente manera: los museos no exhiben lo que supuestamente deberían exhibir, es decir que no exhiben el arte que corresponde al criterio hartista de lo bello (producto de la excelencia técnica y en medios "tradicionales" como la pintura o la escultura, con un énfasis en lo mimético y lo narrativo). Por ende, en defensa de lo bello, los hartistas protestan y exigen la recuperación de los espacios tradicionales de exposición. Los hartistas se oponen también a la idea del video como forma de expresión creativa.

La razón por la cual me interesa todo esto es la siguiente. De alguna manera, los hartistas son la imagen invertida de los amantes del cine de vanguardia. Al igual que nosotros, ven el mainstream como desprovisto de belleza y, al igual que nosotros, sienten que los espacios de exhibición están copados por obras intrascendentes (en nuestro caso, me refiero a los lugares de exhibición cinematográfica).

Yo vivo en Lima y los lugares en lo cuales puedo ver obras de cine vanguardista son los siguientes:

  • Mi casa
  • El festival VAE

Bueno, para no ser injusto debo decir también que el Centro Fundación Telefónica realizó un ciclo llamado Cine Expandido hace tres o cuatro años, y que el Cinematógrafo de Barranco ha proyectado las películas de Maya Deren y Dog Star Man de Stan Brakhage un par de veces.

Dada esa situación, me es imposible sentir lástima cuando los hartistas denuncian que la pintura, la escultura, etc, han perdido sus espacios de exhibición. Es muy posible que los museos neoyorquinos por los cuales se pasean estén privilegiando una forma de arte conceptual que ha perdido el norte, y es verdad que la influencia de los curadores resulta a veces en aberraciones del tipo “cubo blanco: he decido no exponer nada”. Pero no entiendo cómo se pasa de esa constatación a la negación de toda posibilidad artística no narrativa, no figurativa, no pictórica o escultórica, etc.

A nosotros nos interesan obras que son maltratadas por el mainstream, cuyos creadores muchas veces se han encontrado al borde de la pobreza para poder costear la película. Obras que duran segundos o minutos, cada uno de los cuales ha sido tratado con suma atención: reticulación, impresión óptica, revelado a mano, pintura, scratching, etc. ¿Cómo aceptar que acusen a las formas no tradicionales de creación artística de haber nacido de un trabajo técnico poco riguroso?

A pesar de que la posición hartista me sorprende, no puedo evitar sentir cierta simpatía hacia su imagen de "marginales de los espacios de exhibición". Sin embargo, me parece que estar en el underground debería ser un orgullo, no debido a algún tipo de elistismo, sino porque las cosas pequeñas, casi invisibles, tienen una belleza especial. Como escribe Jonas Mekas: "Estoy a favor del arte que hacemos los unos para los otros como amigos, y que hacemos para nosotros mismos".

32 comentarios:

Brasas dijo...

tu también haces obra artística, aparte de llamar "secta" a otros?

Pierre Emile Vandoorne dijo...

Copio del DRAE:
secta.
1. f. Conjunto de seguidores de una parcialidad religiosa o ideológica.
...y también:
parcialidad.
1. f. Unión de algunas personas que se confederan para un fin, separándose del común y formando cuerpo aparte.

No veo por qué te molesta el uso de la palabra "secta". Me parece que dada la convicción con la que los hartistas defienden UNA idea de lo bello -y dado de que se refieren al arte en los siguientes términos: "la inmortalidad la tiene el arte" (Avelina Lésper en su última entrada)- el término parece conveniente.

Si mal no me equivoco, los hartistas declaran que ellos sí entienden el "verdadero arte" y rechazan el "falso arte" conceptual, en video, etc.

Eso me parece suficiente para justificar el uso de la palabra "secta" y me parece que mi post es respetuoso y moderado en la crítica.

Me gustaría que me digas si el cine experimental, o la fotografía, son considerados arte por los hartistas, o si el hecho de apreciarlos significaría que tengo "falsas creencias"

Brasas dijo...

En un texto efectivamente "moderado" y hasta un poco insípido, llama la atención la seguridad con que llamas "secta" varias veces a un grupo de personas a las que ni siquiera conoces.
Como eres profesor no hace falta que te explique que las connotaciones peyorativas de algunas palabras van mucho más allá de su significado estricto según la RAE.

¿Figura el Hartismo en algún índice o informe oficial de sectas, o simplemente los estás juzgando por lo que a tí te parece que es su apariencia?
Esto último también entraría en la libertad de expresión, pero ten en cuenta que a veces las apariencias engañan.
Por ejemplo, tú con tu nombre, edad, currículum y puesto en la Universidad, das toda la apariencia de ser un niño de papá de familia relativamente rica y con amistades que lo enchufaron a dar clase en un bonito lugar ;D
-Perdón si te molesta mi juicio de apariencias confeccionado todo con palabras de la RAE, acerca de alguien a quien no conozco y que vive en un país cuyas circunstancias ignoro (No sé cómo es en Perú, pero aquí en España para ser profesor de Universidad hace falta que te metan los que ya están dentro, precisamente como en una SECTA!)-

Pierre Emile Vandoorne dijo...

Estimado Brasas,

Usé la palabra "secta" por varias razones y supuse que algún hartista reaccionaría al uso de esa palabra (la usé dos veces en todo el texto) pero no respondería a ninguna de las interrogantes que planteo sobre su postura con respecto al cine o a la fotografía.

Supuse eso, sin saber mucho del círculo hartista, porque en los intercambios que hemos tenido, he recibido pocas respuestas basadas en consideraciones teóricas o en argumentaciones lógicas, y más bien sí he recibido uno que otro insulto por supuestamente "no entender" la postura hartista.

Justamente, si he escrito al respecto, ha sido con el ánimo de entender la lógica del hartismo, aunque no la comparta. Sin embargo, salvo por un comentario que le agradezco a Carlos Sánchez Gutiérrez y alguna de las respuestas de Avelina, lo único que he recibido han sido intentos de ataques personales como el que pretendes dirigirme.

Si el uso de la palabra "secta" fue ambiguo, fue justamente para abrir una posibilidad amplia de interpretación.

Es decir, plantear la pregunta:

¿Son una secta porque son un grupo paralelo que comparte una convicción con fe y determinación? (Como la que yo comparto con otras personas que, como yo, aman el cine de vanguardia)
¿Son una secta porque creen en la "immortalidad del arte"? (Como lo sugieren los textos de Avelina)
¿Son una secta porque (algunos de sus miembros) rechazan el intercambio de ideas para promulgar LA verdad sobre el arte?
¿Son una secta por rendirle culto al pasado o por proclamar la vigencia de prácticas que otros asocian con el pasado, con lo tradicional, con lo clásico?

Yo no lo sé y pensé que podría hacerme una idea más clara de ello a partir de los pocos intercambios que he tenido con ustedes (supongo que te consideras hartista)...

En lo que tienes razón es en que no conoces las circunstancias del país en el que vivo, así que no trates de adivinarlas y más bien ven a visitar el Perú y de paso podrás ver excelente pintura contemporánea, figurativa y todo eso que dices apreciar. Haz click en Micromuseo (en mi lista de enlaces) o en José Luis Carranza y fíjate si te gusta lo que hacen por acá.
Me interesará mucho conocer tu opinión. Siempre queda la esperanza de que el debate despegue de verdad.

Rubén dijo...

Efectivamente tu crítica al hartismo es muy moderada, demasiado para mi gusto. No creo que te rebatan; esta gente está en franca retirada y creo que han aprendido a conformarse con los cinco minutos de pseudofama que ya tuvieron hace un tiempo. Con su corralito de amigos y cuatro simpatizantes les basta y les sobra para hacerse la ilusión de que conforman un "movimiento", y se han dado cuenta de que a la salud de la secta (aunque sólo se trate de conservarla en precario) no le beneficia demasiado resolver las disputas con los discrepantes a base de censuras e insultos (como hicieron bastantes veces). Saludos.

Anxova dijo...

Hola, Pierre Emile, soy uno de los fundadores del Hartismo, y por tanto "culpable" de al menos una tercera parte del ideario hartista.

En realidad sí me molesta el uso de la palabra "secta", por sus connotaciones religiosas y de fanatismo. El hartismo no defiende una fe, sino que supone el mero escepticismo en cuestiones artísticas. No creemos en la transustanciación del objeto encontrado o "ready-made" que es el fundamento del conceptualismo.

Respecto al vídeo como arte, ya hemos aclarado ese punto del manifiesto -reconozco que fácil de malinterpretar en su redacción actual- en la página de nuestras F.A.Q. o preguntas más frecuentes. Resumiendo no creemos que el medio haga mejor o peor a la obra de arte (cine o vídeo, es lo mismo) pero nuestro escepticismo nos lleva lógicamente a rechazar el vídeo como una forma de arte plástica. Para nosotros todo video-arte es cine, y como tal lo enjuiciamos. Evidentemente algunos video-montajes juegan con la escenografía, la presentación de las pantallas tiradas por el suelo y sincronizadas con determinadas acciones del espectador... todo eso lo reconocemos en su medida, lógicamente, cuando hay talento y trabajo, pero no opinamos que la video-instalación de por sí sea algo netamente superior o más contemporáneo que otras formas de arte tan sólo porque usa un medio que a muchos les resulta novedoso.

En realidad mucha gente dentro del Hartismo utiliza con frecuencia el vídeo incluso en formas experimentales. Yo mismo he colaborado en cortometrajes stop-motion grabados en vídeo, montados con After Effects, con añadidos de texturas reales fotográficas, ilustración, 3-D...

Lo que pasa es que para el Hartismo el valor de una obra no está en el uso de una técnica novedosa, un tema trascendente o una forma revolucionaria, sino en la calidad del resultado final. Lo cual, como puedes suponer no significa que todo eso no sea importante o enriquecedor. Resumiendo, y como venimos a decir en las FAQ que te mencioné, nos parece igual de estúpido admirar una obra sólo porque use ordenador o porque use óleo con técnicas secretas del siglo XVI. Lo importante es el resultado final, la obra, y no el que se haya hecho con determinada técnica.

A mí me resulta difícil explicar convenientemente algo tan sencillo pero tan sutil, pero básicamente se trata de rechazar la sobrevaloración del medio técnico, tan habitual en los discursos de políticos y críticos de arte. Y que se da tanto en los modernos como en los carcas. Unos sienten orgasmos de snobismo con palabras como "interactivo" o "videoarte" y los otros se flagelan de gusto cuando huelen el óleo. Ambas posturas nos parecen muy negativas para el verdadero avance del arte hacia algo más vivo y auténtico.

Esta idea del arte como algo vivo y mucho más presente es la que sigue enganchando a la gente a nuestra "secta". El entusiasmo de la gente que se adhiere, simpatiza o simplemente nos escribe para felicitarnos, proponer cosas, etc, es con mucho lo más gratificante de fundar algo como el Hartismo. "Ya era hora" o "pensaba que era el único que pensaba así" son los mensajes más habituales.

Anxova dijo...

Si algo nos ha sorprendido, en general es la ausencia de reacción virulenta por parte de los defensores del conceptualismo. Cuando hace catorce años empezamos con algo muy parecido (la ACME y su revista) sí encontramos esa respuesta furibunda. Pero ya digo, quitando alguna excepción, más achacable quizá a la búsqueda de protagonismo (fenómeno troll) que a una respuesta visceral, apenas hemos encontrado la oposición de los fanáticos del anti-arte. Yo creo que se debe a que este tipo de arte oficial está ya demasiado institucionalizado y el público lo rechaza más que hace unas décadas. Hoy a nadie le sorprende una performance por agresiva o macabra que se haga.

Lo que sí deseábamos era encontrar "contendientes" más cercanos al arte conceptual con quienes establecer un diálogo productivo. Desafortunadamente no ha habido muchos. Sí hemos contactado con colectivos cercanos a la oficialidad, que integran artistas conceptuales, y con los que hemos intercambiado diálogos productivos creo que para ambos "bandos" y en los que hemos debatido diversos temas, aunque mayoritariamente en ámbito privado -tertulias, correo electrónico- y con los que hemos establecido relaciones cordiales. Un ejemplo es "Sécolectivoforzoso" que no comparten todas nuestras ideas, ni al revés, pero sí compartimos ciertas visiones sobre la manera de llevar el arte a la calle, por ejemplo.

También hay simpatizantes del hartismo que no quieren integrarse en nuestro colectivo para conservar cierta independencia. Brasas, Dimo García Java-Lee, nuestro amigo y cineasta Juan Pablo Etcheverry...

No tenemos "secretos" que ocultar, nuestros blogs y opiniones, página web, actividades, etc, están bien a la vista, y puedes reseguir enlaces para comprobar hasta qué punto insultamos o nos insultan, actividad de simpatizantes y enemigos, etc. Incluso puedes ponerte en contacto con el grupo hartista más cercano o escribirnos a info@hartismo.com y con mucho gusto responderemos a todas nuestras cuestiones. Hasta nuestros teléfonos están en la web.

Lógicamente, los hartistas también somos humanos, y cada uno piensa por sí mismo. No tenemos "conversos" ni fanáticos, porque como te digo el escepticismo no es una creencia, sino la ausencia de creencia. Si alguno te ha respondido mal te pido disculpas, pero evidentemente es cuestión de cómo es cada uno, la "secta" nuestra no da instrucciones sobre cómo hay que comportarse en la vida.

Por mi parte estoy encantado de debatir lo que sea, una de nuestras reivindicaciones precisamente es el liberar el debate sobre arte contemporáneo, normalmente secuestrado por una élite. Curiosamente hemos comprobado que lo que resulta más ofensivo para los críticos afines al arte oficial es nuestro eslógan "EL ARTE ES DE TODOS". El elitismo es la esencia misma de la oficialidad artística.

Pierre Emile Vandoorne dijo...

Sólo me parece que si nos ponemos intransigentes de ambos lados ya no hay debate posible. He sido moderado, porque he querido ver si podíamos discutir... pensar juntos. A veces tengo ese afán colectivista-retro-vanguardista.
Ruben, tú ya estás haciendo un excelente trabajo de "bad cop" (lo digo en serio), así que la moderación me parece un buen sitio para mí. Pero creo haber leído un texto hartista en el que también atacan (o critican) la moderación con respecto a estos temas ¿no?.
Mira.. estoy COMPLETAMENTE en desacuerdo con las premisas hartistas, pero lo que Avelina escribe sobre lo ocurrido en Sao Paulo con los grafiteros durante la bienal no está nada mal... No puedo ponerme necio y negar todo lo que afirma ahí sólo porque estoy en desacuerdo con el fundamento de sus posturas. Lo que pasa es que ella transforma una crítica específica en axioma, y eso es peligroso y no se sostiene.

Bueno, esa es sólo mi opinión.
Te mando un saludo y he estado leyendo tu blog. Está muy interesante.

Anxova dijo...

Respecto al arte en Perú, desconozco la situación, ambos enlaces propuestos me parecen -así, mirados por encima, tengo un lío que no veas estos días- bastante interesantes. Me ha sorprendido el uso del color en José Luis Carranza, porque se acerca mucho al que hace mi mujer, Carmen Martín (www.carmenmartin.com) pero con otro tipo de dibujo y composiciones.

Creo que nuestra visión del arte no es tan diferente. En general el hartismo -igual que el Stuckism, que lleva ya 10 años funcionando y sobre el que puedes encontrar muchas más referencias- no busca una vuelta al pasado ni es un movimiento nostálgico. Para eso ya están los admiradores de Duchamp o los de Cabanel, ambos colectivos con respaldo oficial importante.

El hartismo o stuckism buscan hacer arte de ahora mismo, sin importar el medio, y por supuesto contando con los medios de más solera -como la pintura- porque son tan actuales como los demás. ¿A alguien se le ocurriría decir que la literatura o la arquitectura no son contemporáneas? No. Pues la pintura es igual de antigua y también existe hoy. Pero es que además tenemos hartistas cineastas, músicos, arquitectos, escritores, escultores, actores/performers, etc, etc. Creemos que la tradición no es algo muerto y ajeno, sino tan vivo hoy como antaño, sólo que la tradición hoy incluye a gente como Picasso o Freud, a Svanjmaker, etc... y es de esa tradición enriquecida con todo lo que ha venido tras las vanguardias históricas, de la que todos -hasta los que nos odian- beben. Porque es el bagaje que compartimos TODOS, hartistas o no.

Pierre Emile Vandoorne dijo...

Anxova

El comentario anterior lo escribí y colgué sin haber leído tu respuesta, la cual agradezco profundamente y sí me permite ver una dimensión distinta del hartismo.

No he leído todos los textos que ustedes han colgado, y mi introducción al hartismo fue a través del blog de Avelina Lésper quien, a mi parecer, maneja un discurso mucho más problemático para mi forma de pensar el arte que el que expones.

Lo de secta me vino a la mente cuando leí eso de "el arte es immortal" y tras constatar ese afán de recuperar el museo lo cual me parecía algo así como reclarmar Jerusalem sólo para algunos.

Lo que dices sobre el video como cine no es descabellado a mi parecer. Gene Youngblood escribe en uno de sus textos que el cine es básicamente el arte de la imagen en movimiento, sea cual sea el formato.

Ahora, yo no valoro el cine ni el video como "técnicas novedosas" sino como formas de pensamiento históricamente determinadas. Formas de representar el mundo en su dimensión temporal, y un mundo que no sólo es representable a partir de criterios renacentistas.

Estoy de acuerdo con eso de que el arte es de todos y sobre todo, que hay tantas formas de arte como hay artista. Asimismo, me parece que la creatividad tiene un potencial que excede los límites de los medios particulares.

Anxova dijo...

Totalmente de acuerdo. Saludos.

Por cierto ¿podría ver trabajos en los que participes? No es curiosidad malsana, tan sólo curiosidad, me pareció interesante tu planteamiento.

Hartismo dijo...

Hola, Pierre.
Soy Mariano, otro de los Hartistas, al que un comentario en nuestro blog me ha llevado hasta aquí.
Entrando un poco en lo que dices (no me he leído todos los comentarios, sólo lo que has escrito tú y alguna cosa más), yo creo que si algo funciona como una secta, actúa como una secta y se financia como una secta es el "arte oficial", y nosotros creemos que la pintura (la pintura y no arte conceptual que hace uso de pintura, eso es otra cosa) está fuera de ese arte oficial, que ocupa y monopoliza los espacios públicos destinados al arte.
Tú dices que deberíamos sentirnos orgullosos de ser artistas underground...¿y porqué debiamos de estar orgullosos?...yo estoy muy orgulloso de hacer lo que hago, pero no me parece que deba transigir con el hecho de que el Museo de Arte Contemporáneo de la ciudad donde vivo se gaste millones de euros en basura, en instalaciones que luego tira, y en obras que no despiertan el más mínimo interés del público.
¿Quién decide qué es el "arte" que debe estar en los museos, el que se subvenciona, el que vive del dinero de todos?.
Permanecer ajeno a esto, "orgulloso de ser underground", perdóname, lo digo con todos los respetos, es una postura un poco infantil.
Creo que el artista, en definitiva, se dirige a un público. Es ridículo, es insostenible social, económica, y éticamente, que los artistas que podemos tener público tengamos las puertas cerradas a él, y en cambio, tengan todas las facilidades artistas que nunca llegarán al público, y que ELLOS SÍ deberían asumir que lo suyo es el mundo underground y no los museos (ese es su discurso, ¿no?, el de la "transgresión" y el del artista no-comprendido-por-el-público).
En fín, creo también que quizá no has leído nuestro manifiesto en profundidad. Nadie habla de que el vídeo no sea una forma de producir arte ni nada de eso. Creo que es mejor que lo releas y verás que tu impresión cambia.
En todo caso, por lo que veo en tu artículo, no creo que nuestras posturas sean antagónicas.
Pero en lo que si estoy en desacuerdo es en lo de que nos definas como una secta. Creo que en el mundo del arte y del artisteo no puede haber nada más alejado del comportamiento de una secta que nosotros, y en cambio hay muchas cosas que SÍ funcionan con los dogmatismos e intransigencias (y con la transparencia) de las peores sectas, y que deberían despertar más tu preocupación, porque esas las pagas tú.

Rubén dijo...

Es cierto, Vandoorne, me parece bien que cada uno haga su papel. Gracias por tu interés en mi blog; es recíproco. Te animo a que sigas debatiendo con esta gente, también a que leas su manifiesto (cuando llegues al punto en el que califican el arte conceptual de "cáncer que debe ser extirpado" ya me explicarás en qué tipo de talante moderado se encuadran esas y otras afirmaciones). Si Avelina Lésper te parece radical (lo cual comparto), espera un poco a que Anxo o algún otro hartista deje ver su verdadera cara. Léeles un poco más. Apriétales las tuercas un poco más. A lo mejor tienes suerte y no llegan a llamarte "rata", "baboso", “cabrón", "mamón" y "payaso" como a mí. A ver si no terminas como blanco de sus iras en sus blogs, donde puedes acabar siendo tachado de troll y de adorador del nazismo, y lo que es más grave: sin derecho a defenderte, porque todas tus réplicas son censuradas. Saludos y suerte.

Pierre Emile Vandoorne dijo...

Supongo que uno de los desencuentros se debe a los contextos desde los cuales escribimos. Yo no veo ningún conflicto entre la pintura y el arte de "nuevos medios" en donde vivo. Además siempre he dicho que el apelativo "nuevos" es engañoso: el cine tiene más de cien años, el video 40, la televisión 70 y el arte con computadoras 50. Talvez el net-art podría ser considerado "new media arts" en el sentido estricto, y lo interactivo está de moda... y lo está. Es claro que cualquiera de los medios anteriormente mencionados es muchos más nuevo que la pintura... eso es obvio, pero qué más da.

Regresando a lo anterior. Lo que me abruma de la posición hartista, es que hasta leer a Avelina, las únicas personas que yo conocía y que defendían propósitos similares eran justamente nostálgicos del clasicismo, tradicionalistas que le niegan valor a toda obra no figurativa, abstracta, etc... sin hablar siquiera del arte llamado conceptual. Es decir que limitan la posibilidad de ver belleza (que, como dice Hegel, es producto del espíritu).
Todos sabemos que nuestras miradas han sido educadas a partir de criterios de lo que es bello y lo que no es bello... o más aun, de lo que es y de lo que no es.
Stan Brakhage, por ejemplo, decía que esa sujecion de la mirada a la palabra la limitaba en su potencial. Algo similar a lo que defendían los impresionistas (ref. El impresionismo: la visión original).
Por otro lado no entiendo el siguiente postulado de Anxova "nuestro escepticismo nos lleva lógicamente a rechazar el vídeo como una forma de arte plástica. Para nosotros todo video-arte es cine, y como tal lo enjuiciamos". No entiendo lo que quieren decir con eso.
¿Que juzgan toda obra de imágenes en movimiento a partir los criterios dramáticos que rigen el cine comercial?
¿Que consideran que el cine no es un arte visual o es un "arte menor"? ¿Qué ocurre entonces con las películas de Stan Brakhage, las cuales pintaba, cuadro por cuadro, diretamente en el celuloide?¿O Norman McLaren?

En cuanto a Mariano, cito a Richard Kerr, reemplazando la palabra "cine" por la palabra "arte":
"¡Conoce y cree en tu [arte]individual, y siéntete bendecido por tener un [arte] en el cual crees!"

Preguntas quién decide lo que es el arte, pero conoces la respuesta: tú decides y de hecho lo estás haciendo. La pregunta real es: ¿Quién decide lo que es el arte del museo?.. y ahí la respuesta es: la autoridad, el poder, o como quieras llamarlo. Siempre ha sido así, y si realmente consideras que las decisiones relacionadas con el mundo de los museos son las equivocadas, entonces haz lo que hicieron los impresionistas cuando los rechazaron de las instituciones (rechazo que duró más de 50 años):
1- No dependas de los subsidios sino de la venta de tus obras a personas que las aprecian.
2- Cambia las reglas del juego como lo hizo Courbet cuando decidió exponerse a sí mismo, y por ende "liberarse" del salón.

Todo arte requiere de un público, es cierto, pero tengo entendido por lo que he leído en los blogs vinculados al Hartismo que la mayoría del público tiene una sensibilidad hartista. Entonces no veo donde está problema. Lo digo sin ironía.

Los siguientes son algunos ejemplos de artistas jóvenes peruanos que han escogido la pintura como medio. Les recomiendo visitar sus respectivas páginas y espero que les gusten.

http://www.pablopatrucco.com/

http://www.gluciadelapuente.com/artistas/obra_scaglia.html

http://www.superchaco.com/main.htm

mariano dijo...

Pierre, los impresionistas protestaron e intentaron cambiar las reglas de juego a su manera y nosotros a la nuestra.
No creo que sea justo exigirnos que lo hagamos como lo hicieron otras personas o como digas tú que hay que hacerlo, y si creo que luchar contra las inercias establecidos siempre es bueno,y a veces necesario, y así es como avanza el mundo,no quedándose quieto y dicendo amén a todo, que es lo que lleva pasando 100 años.
Por otro lado, estoy al cien por cien de acuerdo con lo que dices en el primer párrafo. Yo tampoco veo que tenga que haber conflicto entre diferentes maneras de ver el arte. El conflicto comienza cuando una de esas partes monopoliza y excluye, y se consuma cuando los demás llegan a una situación de hartazgo.
Por supuesto que creo que ese hartazgo (lo digas con ironía o no) es multitudinario, pero se ha educado a la gente en "no opinar de arte", en "no decir lo que piensa" y en no significarse sobre temas estéticos y artísticos, en los que, por lo que se ve, sólo pueden opinar unos pocos.
Ese silencio inducido por esa especie de coacción intelectual es lo que mantiene a ese arte oficial enquistado y cómodo al lado del poder a pesar de que la gente lo rechaza, y lo exterioriza no visitando los museos.
Nosotros (la secta) queremos justo lo contrario, que se respete al público, y que el público pierda el miedo a opinar sobre el arte que está pagando.
Vivimos en estados democráticos y no hay razón para no hacerlo. Igual que podemos considerar que la sanidad o la educación, o la televisión pública, es buena o mala, también podemos opinar que el arte que sufragan nuestros impuestos es bueno o es malo, y exigir transparencia en lo que concierne a la cultura pública.
Quizás en tu país exista esa transparencia y esa convivencia, en este desde luego no

Rubén dijo...

Das en el clavo, Vandoorne, al hablar de lo domesticada que está nuestra mirada. También nuestro oído, como dice Nikolaus Harnoncourt refiriéndose al poco respaldo del público hacia la música contemporánea (lo he reseñado hace poco en mi blog). Para mí esto significa dos cosas. 1. Aprender a apreciar otras formas de arte no significa ningún tipo de conversión a ninguna fe, como sostienen muchas veces hartistas y semejantes, sin darse cuenta de que precisamente la revelación consiste en descubrir algo que ya estaba en nosotros (recientemente Anxo se sorprendía de que todos los que simpatizaban con el hartismo tenían la sensación de haber sabido siempre que estaban en lo cierto: el arte conceptual es un fraude. ¿No está esto más próximo a una revelación que a un aprendizaje?) Y 2. La belleza no es el único criterio para juzgar el arte; no lo es, como mínimo, desde finales del siglo XVIII.

Sobre el respeto por la discrepancia de los hartistas, siento decirte que alguno ya ha tardado menos de lo que esperaba en demostrar su verdadero talante. Esta es la reacción (nunca mejor dicho) a tus críticas de uno de sus más fieles simpatizantes:

"mas rabia me dio ver el blog que indica Brasas. Pensé en responderles pero no quiero discutir con ese tipo de gente que se cuelga de la fama y el esfuerzo de los demás (léase Hartismo y afines) para sobresalir. Son los oportunistas de turno."

Rubén dijo...

Mariano: si no creyeras en un conflicto entre distintas maneras de ver el arte no suscribirías puntos de vuestro manifiesto como el que califica a una de esas maneras de "cáncer que tiene que ser extirpado". Simplemente les pedirías a los conceptuales que se lo currasen un poco más, no que su disciplina es, toda ella, un cáncer. Yo también creo que deberían mejorar, y el nivel no me parece mucho mayor en el vídeo o en el cine experimental, pero tampoco en la literatura de toda la vida (más bien patética hoy en día). ¿Empezamos a decir que la literatura contemporánea no es literatura?

mariano dijo...

Una cosa más, Pierre..
Es más sano para todos que nos juzgues (bien o mal, eso es cosa de cada uno y no te reprochamos nada) por lo que nosotros decimos, opinamos o escribimos, y no por transcripciones de intermediarios empecinados en ejercer de portavoces y fiscalizadores de NUESTRA opinión, que hasta veo que nos atribuyen opiniones ajenas.
En fín, creo que no necesitamos representantes para explicar NOSOTROS como vemos las cosas.

Brasas dijo...

Rubén, me da pena que nadie te hable, así que yo lo haré :D
Tal como dices está muy bien que "cada uno haga su papel"; el tuyo es con diferencia el más melodramático: Bad cop aprieta-tuercas y a la vez acusica y victimista, con unos insultitos pasados de fecha que llevas siempre contigo y exhibes doliente allí por donde pasas como si fueran la afrenta de Corpes...
- Snif... Conmovedor, practicamente lloro; ¡¡te tienen que dar el Oscar!!-

Pierre Emile Vandoorne dijo...

Respondiendo a :
“Quizás en tu país exista esa transparencia y esa convivencia, en este desde luego no.”

Si les interesa ver cómo es lo de los museos en mi país, les recomiendo visitar Arte Nuevo (en la sección de enlaces de mi blog) y ver la discusión sobre la construcción del Museo de Arte Contemporáneo (MAC) y si logran controlar el llanto, entonces escríbanme un par de líneas al respecto.

Por otro lado, desde hace unos años hay un boom de galerías y de producción artística que coincide (extrañamente) con el boom de la construcción de edificios y casas de playa. La pintura sigue siendo reina y bien por ella y por todos los que pueden vivir de producirla.

A mí me gusta el arte conceptual, como me gustan muchas otras cosas… como la pintura de Courbet, Fantin-Latour, Caillebotte, etc… No voy a una expo de pintura del 19 como si se tratara de una máquina del tiempo, sino por sus efectos en mí hoy. Lo mismo con una exposición de cualquier forma de arte…. Es más, olviden lo de exposición y reemplácenlo por “manifestación creativa de cualquier tipo”.

Si no fuese por los museos, yo no tendría la oportunidad de ver, de vez en cuando, arte conceptual (como la increíble exposición de On Kawara que el museo de arte de Lima (MALI) llevó a cabo hace tres años).

Les pido lo mismo que le pedí a Avelina cuando dejé uno de los primeros comentarios en su blog. Díganme qué artistas (o cuadros individuales) les gustan. Eso quizás dice más que muchas otras afirmaciones y además podríamos descubrir algo nuevo.

Rubén dijo...

Mariano, tu opinión (que yo, como bien dices, sólo fiscalizo) es que "el arte conceptual es un cáncer que debe ser extirpado". No me lo he inventado yo, está en tú manifiesto.

Brasas: gracias por tus atenciones. Me alegra que todo lo que digas de los insultos que los hartistas me dedicaron (sí: "rata", "baboso", "mamón", "cabrón" y "payaso") es que están pasados de fecha (efectivamente todo sucedió hace un par de meses), y no que son falsos. Sigo sin inventarme nada. Gracias por reconocerlo.

Vandoorne: me interesa lo de la máquina del tiempo. A mí también me gusta apreciar el arte de cualquier época sobre todo desde el presente, pero ¿no te parece que también conviene hacer cierta "reconstrucción" (incompleta y subjetiva, por supuesto) de la época original para apreciar ciertos aspectos con los que hoy no estamos familiarizados?

Pierre Emile Vandoorne dijo...

Tienes razón Ruben. No fue completamente honesto lo que dije... claro que uno se siente transportado. Pero uno puede transportarse más allá de que la obra sea buena o no (mejor dicho, de que nos guste o no).
El origen del mundo, no nos mueve porque nos transporta a 1866... No sé por qué nos mueve (el nos se refiere, obviamente, a aquellos a quienes mueve estar ante ese cuadro pero entiendes lo que digo).

Es distinto que cuando uno visita un palacio y ve el arte como quien ve cómo vivían los reyes (para imaginarse ese tiempo).

mariano dijo...

A mí, personalmente, como a tí, me gusta cualquier manifestación artística que me diga algo, que me transmita algo. No soy un "nostálgico" de la pintura, aunque soy pintor y me gustan muchos pintores. Te podría decir infinidad de ellos; aparte de los clásicos me gusta mucho Hockney, Hopper, Katz, Balthus, Freud, Rauschemberg...
Me suele tirar más la figuración, aunque no siempre es así.
Hay cosas del informalismo abstracto que tampoco me disgustan. Hace dos años estuve en una exposición de Tapies (que otros hartistas aborrecen, para que veas que no somos ni una secta ni una masa de pensamiento único) y me sorprendió gratamente.
Pero en fín, no le cierro las puertas a nada que no sea pintura, de hecho yo soy más dibujante de comics que pintor, aunque dedique mucho tiempo a ambas cosas.
Respecto a lo que llaman "nuevas formas de arte": videoarte, performance, etc, he de reconocer que he visto cosas interesantes, tengo amigos que se dedican a ello y los considero gente que tiene cosas que decir (que para mí eso es básico), y que INTENTA transmitirlas en su lenguaje (que para mí es igual de básico).
El problema que veo relacionado con esto no está en los creadores, sino en los que no lo son, y en los promotores, y a causa de las erróneas políticas culturales, ambos monopolizan espacios públicos y no dejan espacio a la pintura, que es tan contemporánea como la performance, ni un poquito menos.
Creo que el lugar natural de las performances, por ejemplo, está en la calle, o si acaso en un teatro o en un auditorio. Me gusta mucho lo que hace Marce-lí Antunez, por ejemplo, un artista al que admiro y que básicamente se dedica a la performance, pero él lo entiende como algo escénico, como TEATRO, y esos son los lugares que ocupa, no los museos, y eso lo veo mucho más coherente.
Lo mismo me ocurre con el videoarte.
No entiendo porqué se ha extendido como costumbre "contemporánea" proyectar piezas de vídeo en museos, espacios normalmente muy iluminados, algunos de forma natural, cerrando y aislando espacios, pintándolos de negro, y gastando dinero cuando hay muchos espacios ya preparados para proyecciones de video, como auditorios y salas de vídeo.
Parece que en los museos vale hoy todo excepto la pintura, y eso crea una situación en la que el público tiene acceso a mucho, muchísimo videoarte malo (mucho pésimo), mucha performance muy muy mala, pero no tiene acceso a mucha buena pintura que se hace y que no se ve, a no ser en bares y tugurios donde al parecer hay más sensibilidad que en muchos museos muy bien financiados.
En el caso de las performances, por ejemplo, igual que he visto cosas buenas (pocas), también veo (he visto hoy mismo una, mira por donde)un exceso de propuestas impresentables, cutres, en las que los performers no se han molestado en trabajarlo ni un poquito, pero les da igual.
El performer tiene como instrumento su cuerpo, sus movimientos, la escena. Si no domina todo esto, si no conoce el lenguaje en el que pretende enviarnos un mensaje, el resultado va a ser siempre desastroso, y lo mismo ocurre con el videoarte, las instalaciones, y en muchas propuestas que monopolizan los museos y en las que hay un altísimo porcentaje de cosas muy pero que muy malas, prescindibles.
Hacer performance no puede ser hacer teatro, pero sin ensayar, y hacer videoarte no puede ser hacer video pero sin molestarse en encuadrar, montar y crear algo coherente y bueno.
Para comunicar, en la disciplina que sea, hay que SABER HACERLO, y antes hay que QUERER SABER HACERLO.
Y si un artista no pretende comunicar nada ¿para qué quiere que su obra esté en un museo?.(cont.)

mariano dijo...

(..cont.)
Lo de tu país lo dije porque yo, evidentemente, me remito al entorno que conozco, y es posible que las cosas que nosotros criticamos no existan en todas partes de la misma manera, aunque viendo la repercusión que está teniendo el hartismo en diferentes lugares lo dudo mucho.
Pero la sensación que tengo es que la democracia en la que tenemos la suerte de vivir en muchos países no ha llegado al mundo del arte, y esa libertad de la que se habla y se presume que rodea al mundo del arte, no existe en las mismas condiciones para todos los artistas, ni tampoco para el público.

Rubén dijo...

Es fantástico que algunos performers también te gusten, Mariano. Si es así de veras tal vez deberías eliminar varias cosas de vuestro manifiesto, empezando por este tag line:

"Contra el anti-arte, el conceptualismo, la impostura y el culto al artista ególatra."

... y quizás cambiarlo por algo como:

"Contra el anti-arte malo, el conceptualismo malo, la impostura y el culto al artista ególatra."

Me permito sugerirte un añadido, aunque te advierto que mermaría -no sé exactamente en qué medida- el número de hartistas:

"Contra la pintura mala, que también existe, dentro y fuera del museo."

Rubén dijo...

Vandoorne: coincido totalmente en que "uno puede transportarse más allá de que la obra sea buena o no"; hace un tiempo escribí una cosa sobre los artistas mediocres del pasado, que son los que, en cierto sentido, nos transportan a la época original mucho mejor que los geniales:
http://sobreartecontemporaneo.blogspot.com/2009/03/los-muertos-i.html

mariano dijo...

Bueno, Pierre, llegados a este punto del debate, sólo me queda rogarte, ya que eres tú el único que puede hacerlo, que retires la palabra SECTA, que aparece tres veces en tu texto.
Que tu veas esta palabra justificable o no, no oculta el hecho de que supone una definición peyorativa; un insulto, vaya.
Y además no la utilizas como una opinión, sino como una definición objetiva, lo cual agrava su significado ofensivo.
Ya se nos está haciendo un poco pesado el tener que asumir ser insultados por decir lo que pensamos, el mundo es libre, y todo el mundo tiene derecho a decir su opinión, tú también, pero no con juicios que vengan precedidos de una palabra con un significado insultante.
Hemos debatido contigo y espero que lo sigamos haciendo, pero te vuelvo a rogar que retires esa palabra tal y como alude a nosotros, porque la red no se puede convertir en un modo de vejar a otras personas parapetándose en el anonimato o la lejanía.
No te tiene porqué gustar lo que hacemos ni lo que decimos, pero eso no nos convierte en una secta.

Pierre Emile Vandoorne dijo...

"En Ginebra he tratado con artesanos que no me comprendieron cuando inquirí si eran hombres del Fénix, pero que admitieron, acto continuo, ser hombres del Secreto. Si no me engaño, igual cosa acontece con los budistas; el nombre por el cual los conoce el mundo no es el que ellos pronuncian."


Como le dije a Brasas, la palabra no me parece insultante de por sí y puede ser recuperada y resemantizada por ustedes o por cualquiera.
Además, "La secta de los hartistas" me parece un título bonito.

Hemos debatido, como dices, y vi que había mayor apertura (expresada en algunos de tus propósitos y en los de Anxova) que la que originalmente había percibido (leyendo las entradas de Avelina y los comentarios de Brasas).

Sin embargo, sigo pensando que el hartismo persigue una idea de lo bello que es como un un espíritu, y al rendirle culto a ese espíritu y hacerlo al margen del mainstream, me parece que actúan como una secta, no en el sentido peyorativo sino en aquél estipulado en la definición RAE que mencioné en mi primer comentario. Finalmente, cito el texto de Borges justamente para ampliar el contexto en el cual inscribo el término "secta". Después de todo, el contexto es algo expansivo y determina el sentido de las palabras...

Brasas dijo...

Pierre Emile("parece de ficción")Vandoorne:

Ya que me citas otro par de veces te sacaré de un error: Al contrario que los hartistas ((que como todo el mundo puede observar, entraron aquí para defenderse y con un tono bastante conciliador)) yo no soy hartista.
Comparto muchas ideas suyas y otras no, pero el caso es que los conozco personalmente y me merecen un respeto como artistas y como personas muy superior al de los payasos presuntuosos que se dedican a menospreciarlos, desde lo alto de una pose de intelectual del "todo a cien" que a mí sólo me inspira risa.
En este caso comprenderás que no entré aquí a hablar de Borges o cine experimental, ni para que "despeguen los debates" en tu blog, sino a indagar tu talla como artista y pensador, ya que te las das tanto de listo ofendiendo a los demás.
El balance es bastante pobre: Cuando te piden que muestres obra tuya te haces el sordo. Cuando te dicen que les ofende que les llames "secta", tú te reafirmas neciamente en llamárselo... y además escudándote otra vez en la RAE, cuando ya desde el principio te hubo que explicar -como si fueras lerdo- que las connotaciones peyorativas de algunas palabras van mucho más allá de su definición.

En suma: Me dan un poco de lástima tus alumnos, como me dan lástima todos los estudiantes de Arte que no tienen de profesores a artistas, sino a diletantes que llegaron antes a dar clases que a producir obra. Me imagino la enseñanza que sacarán los tuyos al pasar por aquí: ¡¡Vaya, hoy sí que despegó el blog del profe, al meterse a insultar a gente!!

Brasas dijo...

Pierre Emile: He releído mi comentario anterior y reconozco que tiene un tono excesivamente agresivo. Pido disculpas por ello.

Los fundadores del grupo hartista son viejos amigos míos, y después de todo el esfuerzo de explicación y conciliación que hicieron aquí, que al final los volvieses a llamar "secta", francamente me pareció cínico y me dolió. Mi intención era echártelo en cara, pero reconozco que la manera en que lo hice es todavía más ofensiva y fuera de lugar.
Suscribo el último comentario de Mariano, y pienso que debería ser posible hablar con gente de ideas artísticas opuestas sin por ello caer en el cinismo o la hostilidad.
Saludos.

Pierre Emile Vandoorne dijo...

Cité el texto de Borges como quien dice: "aunque no esté de acuerdo con ustedes, su postura no me parece carente de poesía".

Brasas, si tú no te diste cuenta de que estaba diciendo eso, entonces tu problema es que no sabes distinguir un insulto de un halago (y ese es un gran problema).

En algún momento colgaré un post llamado "La secta de la imagen en movimiento" y hablaré de cómo me siento a veces, y cómo veo los "enlaces" (doble sentido intencional) que mantengo con otros como yo.

Brasas: Te deseo la mejor de las suertes.

Brasas dijo...

Efectivamente no me dí cuenta de que estabas diciendo eso con la cita de Borges, pensé que era una especie de burla.
Puesto que los dos vemos fuera de tono mi comentario penúltimo, te agradecería que lo eliminases.

Publicar un comentario